ELLA ediciones · Antonio eMe · 2016
Antonio eMe
«Pocas cosas hay en esta vida que puedan resultar más trágicas que los pétalos pares de las margaritas.» Un poemario que abraza, ríe, aprieta y piensa: amor, ironía, política, identidad y la desnudez honesta de quien escribe para sobrevivir.
Los pétalos pares de las margaritas es un libro que existe como existen las personas que lo leen: con contradicciones, con saltos de registro, con momentos de genialidad y con otros que quedan a medias. Es, en ese sentido, un libro vivo. Antonio eMe no construye desde el distanciamiento estético sino desde la implicación total, y eso se nota en cada página: la voz nunca simula ni esconde, ni cuando hace reír ni cuando aprieta.
El libro recoge más de sesenta poemas de extensión y naturaleza muy diversa: poemas brevísimos de un solo verso que actúan como aforismos o jabs de humor, poemas narrativos de larga extensión con personajes, diálogos y escenas, poemas de amor en sus múltiples registros (la euforia, la pérdida, el olvido, la dificultad cotidiana), poemas de crítica social y política, y un puñado de piezas de aliento largo y ambición literaria mayor. Esta variedad es tanto la mayor virtud del libro como su principal riesgo editorial.
Lo mejor del libro: la voz. Antonio eMe tiene un tono inconfundible: irónico pero afectuoso, directo sin ser llano, capaz de reírse de sí mismo justo antes de decir algo que duele de verdad. «Por pedir que no quede» es un poema de alta ambición que sostiene su extensión sin perder tensión. «La casa encantada» construye con paciencia un universo interior complejo. «Inventario de olvidos» es una elegía al poeta como figura necesaria que trasciende con mucho la autocomplacencia del género. «La fábrica de tontos» denuncia la alienación con imágenes propias, sin panfleto. «Miedo» es el poema emocionalmente más honesto del volumen y probablemente el que más perdure.
El humor como estrategia: algunos de los mejores momentos del libro son sus poemas más breves. «Crisis», «Amor casi eterno», «El fin del mundo», «Fracaso escolar», «Sistema métrico», «Amor en escabeche», «Ego me absolvo»: cada uno de estos minipoemas funciona con la precisión de un cuchillo de cocina bien afilado. La brevedad no es pereza aquí; es oficio.
El proyecto artístico más amplio: el libro incluye, en su sección final «Y se hicieron canción», las versiones musicadas de algunos poemas por parte de Rubén Fuentes y Fito Mansilla, además de las letras de canciones propias. Esta apertura hacia lo musical y lo coral enriquece el volumen y lo convierte en algo más que un poemario: es un documento de un proyecto creativo colectivo, de una forma de entender la poesía como cosa viva, oral, compartida.
Zonas de mejora: la heterogeneidad del tono —que es también su mérito— hace que algunos poemas de ocasión o de registro más ligero queden desplazados junto a piezas de mayor calado. «Consejos para escritores», divertido y lúcido, se siente algo largo para lo que propone. Algunos poemas de amor más cortos en la sección central quedan a medio camino entre el epigrama y la reflexión sin llegar a completar del todo ninguno de los dos. Son detalles menores en un conjunto de notable madurez.
En conjunto, Los pétalos pares de las margaritas es un libro para releer por partes, para recitar en voz alta, para pasar a alguien con un señalador en tres o cuatro páginas distintas y decirle «mira». Tiene la honestidad de quien escribe porque no puede no hacerlo, y esa honestidad es la primera condición de toda buena poesía.
Más de 60 poemas estructurados en un volumen sin secciones formales, con prólogo de Rubén Fuentes, mediólogo de Fito Mansilla y epílogo de Alberto Ballesteros. El «MeQuiereNoMeQuiere» que separa cada bloque actúa como leitmotiv visual del libro entero.
Diez poemas elegidos entre los más representativos del libro: los que mejor demuestran el rango, la voz y el pulso de Antonio eMe. Haz clic en cada título para abrirlo.
Por pedir que no quede
Poema de largo aliento · uno de los más ambiciosos del volumen
Nota de lectura
El más largo y uno de los mejores del libro. Combina autorretrato costumbrista, humor oscuro y crítica social con una escena final de gran potencia moral: el niño que ve lo que su madre no puede ver. El poema opera por acumulación —peticiones, fracasos, pequeños humillaciones— hasta que el giro final con la madre y el niño lo eleva a algo más hondo. El remate es uno de los mejores del volumen.
Miedo
El poema emocionalmente más honesto del libro
Nota de lectura
El gran poema de amor del libro y también el más filosófico. La acumulación de miedos antagónicos construye una paradoja perfecta: el miedo mayor no es la pérdida sino la indiferencia, no que la relación se rompa sino que deje de doler. El verso final —«que nada me dé miedo»— es de una honestidad brutal. El poema que más perdura de todo el volumen.
La casa encantada
Poema de largo aliento · vida interior y salvación
Nota de lectura
Una de las construcciones más elaboradas del libro. La casa como espacio interior —depresión, miedo, aislamiento— se transforma en metáfora de la vida emocional del narrador. Cada adjetivo que acompaña a «casa» (normal, desquiciada, gris, fría, menguante) es una capa más del retrato psicológico. El giro final, con el sonido de los tacones y la llave, es de una ternura sin sentimentalismo.
Inventario de olvidos
Elegía al poeta como figura necesaria · Premio ASEAPO 2015
Nota de lectura
El poema más claramente político y el de mayor ambición cultural del libro. La estructura anafórica de «Ahora que…» crea un crescendo que pasa por la Biblia, Roma, la Reconquista, el Quijote, García Lorca, Machado, y llega hasta el presente de la crisis económica y las guerras actuales. No es erudición decorativa: cada referencia lleva carga emocional propia. La elegía se convierte en manifiesto.
La fábrica de tontos
Crítica social · cadena de montaje humana
Nota de lectura
Una de las denuncias más logradas del libro, que convierte la metáfora de la cadena de montaje industrial en retrato del proceso de uniformización social. Lo que empieza como crítica sistémica termina siendo autorretrato: el «producto defectuoso» que no llega a tonto, que se queda en poeta. El remate es a la vez irónico, melancólico y un poco orgulloso.
El hombre que llueve
Retrato del poeta como figura de empatía universal
Nota de lectura
Un poema construido con gran habilidad sobre la metáfora del hombre-lluvia. Lo que empieza como retrato de la tristeza individual —casi una elegía intimista— va amplificando su alcance hasta que la lluvia ya no es melancolía personal sino empatía universal: el dolor de los otros que el poeta absorbe y convierte en escritura. El último verso es el mejor del poema: el hombre y el poeta son la misma persona ante un espejo.
Domésticame
El poema de amor más elaborado de la sección final
Nota de lectura
Un poema de amor que usa la voz del animal doméstico —implícita, nunca dicha— para hablar de la entrega total al otro. La estructura repetitiva del «Domestícame» funciona como estribillo que se carga de matices en cada aparición. El inciso de la corbata —«que me amarra a un trabajo / que no me gusta mucho, / que no me gusta nada»— es uno de los mejores momentos del libro: humor, precisión y tristeza en tres versos.
Galería de minipoemas
Aforismos, instanáneas y jabs de humor · la precisión como oficio
Crisis
Amor casi eterno
Sistema métrico
El fin del mundo
Fracaso escolar
Deseo
Costuras
Amor en escabeche
Nota de lectura
El libro de Antonio eMe brilla especialmente en estos minipoemas. La compresión no es pereza: es artesanía. «Crisis» dice más sobre la precariedad laboral y la dignidad en tres palabras finales —«Ahora camino. Soy»— que muchos poemas de denuncia en veinte versos. «El fin del mundo» convierte lo apocalíptico en lo doméstico con un golpe de humor perfecto. «Costuras» y «Deseo» son aforismos puros que merecen figurar en cualquier antología del género.
Cuando trabajabas en la fábrica de coches
El mejor poema narrativo del libro
Nota de lectura
El mejor poema narrativo del libro. Construye desde el detalle físico y concreto —el olor a plástico del cableado, la sopa de cebolla o reproches, la alfombra— la historia de una relación de pareja en crisis que coincide con la crisis económica general. El humor ácido de «una sopa caliente de cebolla o de reproches» es exactamente el tipo de imagen que hace grande a este libro. El final, con los versos de ella, es demoledor.
De tanto sabernos
El poema que también se hizo canción · con un verso añadido por Rubén Fuentes
Nota de lectura
Una de las piezas más perfectas del libro en términos formales. La paradoja central —el exceso de conocimiento como forma de ignorancia— se desarrolla con una economía de medios ejemplar. El verso añadido por Rubén Fuentes en su versión musical —«que tanto duelen hoy»— aparece entre paréntesis en la edición definitiva y amplifica de un solo golpe todo el peso emocional del poema. Cuatro estrofas, un solo hallazgo, y queda.